Detalles del proyecto
Descripción
Esta propuesta ha sido formulada desde un diálogo interdisciplinario entre los estudios del lenguaje, la comunicación, las artes visuales y performativas y la literatura. Encontramos que la escritura es un objeto de estudio transversal a los tres Departamentos abrazados en este diálogo (Departamento de Estudios del Lenguaje, Departamento de Comunicación y Departamento de Artes Visuales), y se ha dado inicio a un proceso de contrastación de perspectivas, desarrollos y abordajes metodológicos. La escritura, en las tradiciones occidentales o regidas por ellas, se ha considerado indispensable para (y casi indiscernible de) la producción de conocimiento. Este vínculo entre escritura y conocimiento se vio reforzado por estudios ya canónicos sobre la escritura como los de Ong (2011/1982), Havelock (1996) o Innis (1950). Esta convicción ha sido determinante en la institucionalización de la educación, y pervive en el proyecto moderno de la educación superior. Hasta hoy, la inteligibilidad y la legitimidad de las ideas parece depender de su forma escrita. En modelos educativos de gran escala, como la Universidad, y en especial en contextos neoliberales, la presión hacia la estandarización de prácticas, pautas, formatos y tecnologías incluye a la escritura y a la lectura. Aunque las tecnologías del lenguaje no son por sí mismas ni emancipadoras ni opresivas, las formas prescriptivas de leer y escribir han definido de algún modo los límites epistemológicos del trabajo intelectual en las universidades, incluyendo la formación, la investigación y, más recientemente, la creación. Este fenómeno se puede abordar desde una perspectiva crítica para entender qué tanto ha obrado un proceso de homogenización –ciego– sobre los procesos de aprendizaje y generación de conocimiento. Estos procesos son al mismo tiempo desmedidos y doblegados ante las lógicas del capitalismo cognitivo (Lazzarato y otros, 2004). Ello permite el surgimiento de la pregunta por las formas no prescriptivas de lectura y escritura que circulan en la vida universitaria; formas que, más allá del carácter sociocognitivo de lo que tomamos como aceptable en un género discursivo –como el ensayo o el artículo de investigación, por ejemplo– permiten la emergencia de otros modos de conocer o de desplazar los marcos del conocimiento en diversos campos disciplinares. Planteamos este proyecto desde una concepción en la que leer y escribir son formas culturales históricas, que responden a los cambios sociales al tiempo que los impulsan (o los resisten). Las transformaciones sociales y culturales del primer cuarto del siglo XXI han tensionado las concepciones clásicas y estabilizadas durante el auge de la cultura letrada (Rama, 1998/1984). El desarrollo de tecnologías derivadas del uso de la electricidad a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, la recuperación de sistemas dactilares de escritura, la creación de medios de comunicación mediante el uso de señales y campos electromagnéticos (Kittler, 2017; McLuhan, 1966), así como las vanguardias artísticas que desarrollaron la poesía concreta y la experimentación alfabética (Goldsmith, 2015), operaron un giro tecnológico definitivo. Este giro abrió el espacio para la aparición de medios y performatividades mediales que se expresan en la digitalidad y pos-digitalidad contemporánea, en el florecimiento de las interfaces de inteligencia artificial, en los formatos intermediales, pero también y más allá en la biosemiótica, el giro ontológico (Descola, 2010, 2012, 2014a, 2014b), los repertorios performáticos (Taylor, 2015), las resistencias decoloniales a las formas tradicionales de conocimiento y poder epistémico, y los nuevos materialismos (Cano, 2016). En este contexto, es importante señalar que los cambios operados sobre los medios, las tecnologías y los cuerpos que incorporan y performan las prácticas de lectura y escritura exigen nuevos estudios en torno a la emergencia de escrituras disciplinares y la experimentación pedagógica, y por lo tanto la transformación y un diálogo más directo de campos como la lingüística, la semiótica, la crítica literaria o los estudios del lenguaje. Los signos y los cuerpos siempre han estado ligados a las prácticas de lectura y escritura. Este proyecto pondrá el foco en ambos para explorar prácticas de lectura y escritura en el contexto universitario. En el siglo XX tuvo lugar un desarrollo fuerte del concepto de signo, primero ligado al giro lingüístico –con su abandono de la creencia en un carácter diáfano del lenguaje– para luego distanciarse y cuestionar la idea de una dicotomía entre mundo y lenguaje. En las últimas dos décadas, algunos autores en estudios de la ciencia como Bruno Latour (2001) o del giro ontológico como Philippe Descola (2010, 2012, 2014a, 2014b) o Eduardo Kohn (2013) han propuesto salidas a esta disyuntiva, repensando cómo nos relacionamos con lo semiótico y lo material. En cuanto al cuerpo, es el principal receptor/superficie de las tecnologías de escritura y enseñanza; toda práctica de lectura o escritura forma cuerpos, se incorpora y se corporeiza, por lo tanto, los estados de deseo y resistencia hacia la lectura y la escritura se revelan en el cuerpo y son los cuerpos quienes, efectivamente, pueden detener o transformar estas prácticas. Esta afirmación se formula, no porque sin los "cuerpos" no sea posible que la escritura y la lectura sigan dándose desde y a través de otras interfases (las máquinas "escriben" y "leen"), sino por el cercado afectivo y corpóreo que se traza en este proyecto, el cual pone su atención y esfuerzo en escuchar a las comunidades de aprendizaje de las que pueden emerger nuevos sentidos para otros cuerpos escribientes y lectores: Pensar consiste en “escuchar” los afectos, efectos que las fuerzas de la atmósfera del ambiente producen en el cuerpo, las turbulencias que provocan en él y la pulsación de mundos larvarios que, generados en esa fecundación se le anuncian al saber-de-lo-vivo; “implicarse” en el movimiento de desterritorialización que dichos gérmenes del mundo disparan y, guiados por esa escucha y por esa implicación, “crear” una expresión para aquello que pide paso, de modo tal que adquiera un cuerpo concreto (Rolnik, 2019. P. 81). En esta medida, podemos preguntarnos: ¿qué nociones de signo se encuentran en las prácticas de lectura y escritura universitarias hoy? ¿Son suficientes los conceptos de la semiótica para pensar estas prácticas emergentes? ¿Cómo pensar alternativas a la dicotomía entre lenguaje y mundo en la realidad universitaria, tanto en formación como en investigación? ¿Qué ocurre con los cuerpos en esas prácticas emergentes? McLuhan señalaba el final de la llamada “Galaxia Gutenberg” advirtiendo que, como Innis había demostrado, “el alfabeto es un agresivo militante y transformador de culturas” (1966, p.32.). A ello sumamos que lo que es transformado nuclearmente son los cuerpos, por lo que cabe también preguntarse ¿qué puede el cuerpo lector? Estos interrogantes nos llevan a proponer la siguiente pregunta general para el proyecto: ¿Qué itinerarios siguen los signos y los cuerpos en las actuales formas de leer y escribir en la Universidad?
| Estado | Activo |
|---|---|
| Fecha de inicio/Fecha fin | 01/11/25 → 31/10/27 |
Palabras clave
- Cartografías
- Cuerpos
- Escritura
- Lectura
- Signos
Estado del Proyecto
- En Ejecución
Financiación de proyectos
- Interna
- Pontificia Universidad Javeriana