Detalles del proyecto
Descripción
La fisura labio palatina (FLP), y/o Labio y paladar hendido (LPH) es la malformación congénita más común de la cara. La prevalencia de este defecto anatómico varía con factores como la raza, la geolocalización, el sexo y el tipo de defect. La OMS ha reportado una incidencia de FLP al año, de 1 por cada 700 nacidos vivos a nivel mundial. En Colombia, de acuerdo con lo reportado por el cuarto estudio nacional de salud bucal, (ENSAB IV), la prevalencia es 1 en 700 (0,07%). La causa o etiología de esta malformación es fenotípicamente heterogénea multifactorial, siendo relacionada con factores genéticos, étnicos y ambientales . Esta malformación desarrolla un defecto anatómico en la zona fisurada, la cual además de contribuir con problemas en la fonación, masticación, deglución, malposiciones y alteraciones dentales en forma, número y estructura, esta discontinuidad de los tejidos de las cavidades, oral y nasal, contribuye a la formación de un microbioma bacteriano alterado. La fisura actúa como un nicho ecológico diferente y en este sentido, Durhan y cols. en 2019 demostraron que el riesgo de colonización temprana de microorganismos aumenta tanto en cantidad como en el tipo de bacteria (diferencias cualitativas) presente de manera significativa en niños con FLP. La fisura labiopalatina no sindrómica (FLPNS), genera zonas retentivas de biopelícula, de igual manera en secuelas de la intervención quirúrgica (queilorrafia y palatorrafia), en donde quedan fístulas oronasales recidivantes y bridas cicatrízales, las cuales se constituyen en zonas de retención de biopelícula bacteriana. Todo lo cual produce alteraciones en el pH, concentraciones locales de oxígeno, estados Redox, composiciones iónicas, capacidad de amortiguación e interacciones mecánicas, que, tras la acumulación de alimentos, fluidos orales y nasales, crea un ambiente propicio para el crecimiento de un microbioma bacteriano diferente al que en condiciones normales se presenta . La microbiota oral en niños con esta condición ha sido analizada y en este sentido Shashni y cols en 2015 y Sundell y cols. en 2018, han reportado que los niños y adolescentes con fisura labiopalatina, pueden mostrar niveles elevados de Cándida spp, Streptococcus mutans y Lactobacillus spp en saliva, antes en comparación con el momento después de las cirugías para cierre de labio y de paladar (queilorrafia y palatorrafia). Por su parte, Chuo y Timmons aislaron Streptococcus Beta hemolítico y Staphylococcus aureus, perteneciente a la cavidad nasal en la fisura labiopalatina (10). Rawashdeh y cols. en 2011, reportaron niveles significativos (63,3%) de Cándida spp, en niños con fisura labiopalatina en comparación con niños sin la malformación anatómica y esto se debe a la inmunosupresión que pueden presentar los pacientes con la condición al momento de su nacimiento. Los cambios en la microbiota oral pueden producir una alteración en el equilibrio ecológico causando perturbaciones ambientales que conducen a un predominio de microorganismos cariogénicos y periodontopatogenos, los cuales contribuyen a la patogénesis de enfermedades orales como la caries y la enfermedad periodontal, entre otras patologías (2,11). Es por esto, que se hace muy importante considerar el cambio anatómico que genera la FLP y cómo esta situación anatómica podría impactar y alterar el microbioma oral, así como la colonización, multiplicación y expansión de bacterias periodontopatógenas o cariogénicas, lo cual posiblemente favorecería la aparición de las patologías orales frecuentes. Teniendo en cuenta lo anterior se plantea la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las características (perfiles) de la microbiota oral en niños y adolescentes con y sin LPH y su relación con la condición dental y periodontal?
| Estado | No iniciado |
|---|---|
| Fecha de inicio/Fecha fin | 25/01/26 → 24/07/27 |
Palabras clave
- Microbiota
Estado del Proyecto
- Pendiente Inicio
Financiación de proyectos
- Interna
- Pontificia Universidad Javeriana