TY - JOUR
T1 - Vitalidad
T2 - Emanaciones-de-Lugar
AU - Cajigas Rotundo, Juan Camilo
PY - 2018
Y1 - 2018
N2 - En el presente artículo busco delinear una práctica narrativa que permita describir la vida afectiva tal como es experienciada por un grupo heterogéneo de personas (entre ellos campesinos, neorurales y ambientalistas), habitantes de los bosques de niebla de la Falla del Tequendama, en Colombia. En términos teóricos, esta descripción apunta a una perspectiva no- representacional y post-fenomenológica, que articula dos nociones pivotantes: por un lado, lo que denomino ‘aperturas de la tierra’ (la actividad auto-referencial del mundo), y por otra, la vida afectiva propia de dicha auto-referencialidad, denominada ‘emanaciones’. Así entonces, y bajo el supuesto de que no existe una tal separación óntica entre sujeto y objeto, afirmo que la vida afectiva emerge al participar en una relacionalidad en la que los lugares tienen un carácter activo. Los lugares exudan afectos; y, los afectos, emanan de los lugares, como también de los elementos abióticos y los organismos. Desde la década de 1980 aportes teóricos provenientes de la Estética Ambiental han ayudado a comprender cómo los valores estéticos permiten otorgar considerabilidad moral a las entidades no humanas. Sin embargo, encuentro limitados estos aportes dada la suposición sobre la que descansa su edificio teórico basada en la dicotomía moderna entre sujeto-objeto, y, su imperativo simbólico-representacional. Lo anterior lleva a que se establezca una idea de sujeto que monopoliza cualquier disposición agencial, y conciba la consideración moral de las entidades naturales como una proyección de las valoraciones humanas. En este contexto, se presentan las siguientes preguntas: ¿es posible pensar en una forma no-representacional (si se quiere enactiva), es decir, una forma de abordar los fenómenos que va más allá de la formación moderna del sujeto? ¿Es posible escapar a la trampa del subjetivismo que termina reduciendo la complejidad del mundo a un mero telón de fondo, sobre el cual los sujetos humanos proyectan sus dramas? En este sentido, el presente artículo se propone explorar una perspectiva que confía en el ‘darse del mundo’. Así, el mundo no es pensado como un telón de fondo sobre el que se despliega el hacer humano, sino que más bien, se convierte en un centro de actividad que se moviliza a través de cuerpos humanos y no-humanos. En suma, en las siguientes líneas, me propongo describir cómo esta vida afectiva emergente, la cual no está exclusivamente centrada en lo humano, genera compromisos ético-políticos con ciertos lugares. Principalmente, en este artículo describiré la vitalidad del lugar en tanto afecto que circula entre los cuerpos.
AB - En el presente artículo busco delinear una práctica narrativa que permita describir la vida afectiva tal como es experienciada por un grupo heterogéneo de personas (entre ellos campesinos, neorurales y ambientalistas), habitantes de los bosques de niebla de la Falla del Tequendama, en Colombia. En términos teóricos, esta descripción apunta a una perspectiva no- representacional y post-fenomenológica, que articula dos nociones pivotantes: por un lado, lo que denomino ‘aperturas de la tierra’ (la actividad auto-referencial del mundo), y por otra, la vida afectiva propia de dicha auto-referencialidad, denominada ‘emanaciones’. Así entonces, y bajo el supuesto de que no existe una tal separación óntica entre sujeto y objeto, afirmo que la vida afectiva emerge al participar en una relacionalidad en la que los lugares tienen un carácter activo. Los lugares exudan afectos; y, los afectos, emanan de los lugares, como también de los elementos abióticos y los organismos. Desde la década de 1980 aportes teóricos provenientes de la Estética Ambiental han ayudado a comprender cómo los valores estéticos permiten otorgar considerabilidad moral a las entidades no humanas. Sin embargo, encuentro limitados estos aportes dada la suposición sobre la que descansa su edificio teórico basada en la dicotomía moderna entre sujeto-objeto, y, su imperativo simbólico-representacional. Lo anterior lleva a que se establezca una idea de sujeto que monopoliza cualquier disposición agencial, y conciba la consideración moral de las entidades naturales como una proyección de las valoraciones humanas. En este contexto, se presentan las siguientes preguntas: ¿es posible pensar en una forma no-representacional (si se quiere enactiva), es decir, una forma de abordar los fenómenos que va más allá de la formación moderna del sujeto? ¿Es posible escapar a la trampa del subjetivismo que termina reduciendo la complejidad del mundo a un mero telón de fondo, sobre el cual los sujetos humanos proyectan sus dramas? En este sentido, el presente artículo se propone explorar una perspectiva que confía en el ‘darse del mundo’. Así, el mundo no es pensado como un telón de fondo sobre el que se despliega el hacer humano, sino que más bien, se convierte en un centro de actividad que se moviliza a través de cuerpos humanos y no-humanos. En suma, en las siguientes líneas, me propongo describir cómo esta vida afectiva emergente, la cual no está exclusivamente centrada en lo humano, genera compromisos ético-políticos con ciertos lugares. Principalmente, en este artículo describiré la vitalidad del lugar en tanto afecto que circula entre los cuerpos.
KW - vitalidad
KW - afecto
KW - lugar
KW - teorías no-representacionales
KW - vitality
KW - affect
KW - place
KW - non-representational theory
M3 - Artículo
SN - 2390-0288
VL - 6
SP - 176
EP - 187
JO - Revista Corpografías
JF - Revista Corpografías
IS - 6
ER -