Abstract
Tania Li (2014) señaló que el concepto de tierra no significa lo mismo para todos los actores y que adquiere diferentes usos y significados. Además, enfatizó que la tierra, en sus diversas formas, se produce a través de un proceso de composición. Algo similar ocurre con el territorio, una noción que, desde la década de 1990, ha ganado protagonismo junto a la tierra en el vocabulario de las organizaciones campesinas colombianas y de otras partes del mundo. Al igual que con la tierra, la definición de territorio y la fuente de su valor están en el centro de múltiples disputas. Varias etnografías sobre procesos de territorialización en América Latina han mostrado que los territorios, en sus variadas formas, se construyen a partir de lo que podríamos llamar “prácticas de soberanía”. Propongo usar este término para referirnos a aquellas prácticas experimentales, a menudo de carácter efímero y precario, que logran hacer emerger ciertos cuerpos como sujetos de autoridad y determinadas geografías, biologías y poblaciones como sus territorios. A partir de la experiencia de la constitución “de facto” del Territorio Campesino Agroalimentario del Macizo Norte de Nariño y Sur del Cauca, en el suroccidente colombiano, y de la atención a la producción de “asambleas”, “mingas”, “guardias”, “mandatos” y “consultas populares” inscritas en dicho proceso, propongo reflexionar sobre estas prácticas de soberanía popular y sobre cómo mixturan formas de autoridad comunitaria, organizativa y estatal
| Original language | Spanish |
|---|---|
| Pages (from-to) | 1-19 |
| Number of pages | 19 |
| Journal | Anuário Antropológico |
| Volume | 50 |
| DOIs | |
| State | Published - 15 Apr 2025 |
UN SDGs
This output contributes to the following UN Sustainable Development Goals (SDGs)
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SDG 10 Reduced Inequalities
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